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La hipertensión

La hipertensión arterial se da cuando la sangre, en su trayecto por los vasos sanguíneos, encuentra más resistencia para circular de lo normal. Esto se puede dar por diversas causas, como por ejemplo arterosclerosis, sangre más densa, etc. Cuando ocurre esto, el corazón se ve obligado a bombear más fuerte, haciendo que la presión a la que sale la sangre sea más alta de lo normal ⇒ HIPERTENSION.

En un adulto las cifras normales de tensión arterial están por debajo de 140/90 mmHg. Como nuestra tensión varía a lo largo del día por diversos factores, e incluso durante el año con los cambios de estación, para determinar que una persona es hipertensa se han de leer las cifras tensionales en varias visitas y horas diferentes.

En general, la hipertensión por sí misma no genera síntoma alguno. No duele, no molesta, pero lenta y progresivamente va produciendo lesiones vasculares en todo el organismo que pueden y suelen acabar dando graves complicaciones, como por ejemplo:

  • Roturas de los vasos sanguíneos, que dan lugar a hemorragias.
  • Trombosis (formación de coágulos dentro de los vasos sanguíneos), que impiden el paso de la sangre a las células. Estas, al faltarles riego sanguíneo, se deterioran y desvitalizan, incluso mueren, dando lugar a cuadros graves: angina de pecho e infarto de miocardio, ictus cerebral, insuficiencia renal.
  • La sobrecarga que implica la hipertensión arterial en el músculo del corazón lo obliga a aumentar de masa (hipertrofia) y a la larga acaba agotándolo, dando lugar a una insuficiencia cardiaca.

¿Pero es la hipertensión realmente una enfermedad o más bien un síntoma?

Pon tu corazón en buenas manos

A diferencia del músculo esquelético, que necesita de un estímulo consciente y voluntario, el músculo cardíaco = el corazón, se excita a sí mismo. Las contracciones rítmicas se producen espontáneamente, pero su frecuencia puede ser afectada por las influencias nerviosas u hormonales, el ejercicio físico o la percepción de un peligro.

tallo-cerebralLa estimulación del corazón está coordinada por el cerebro y el sistema nervioso. Concretamente por el tallo cerebral, que se encuentra protegido por la primera y segunda cervical.

El tallo cerebral es de suma importancia ya que regula funciones vitales para nuestra supervivencia: Además de los latidos del corazón, también regula nuestra respiración, la presión sanguínea, el sueño o la digestión.

A menudo, el funcionamiento del tallo cerebral se ve comprometido porque por diferentes razones, las vértebras cervicales que lo protegen se desalinean y lo comprimen (a esto se le llama subluxación o interferencia nerviosa). Y cuando esto ocurre la información no llega completa al corazón y éste no puede funcionar correctamente. Como estamos expuestos a factores externos como cambios de temperatura, emociones (miedo, cólera, ansiedad...), o internos como cambios químicos (potasio, sodio, epinephrine), el corazón no puede adaptarse y la presión arterial se dispara.

Entendiendo esto, podemos darnos cuenta de que la causa real de la hipertensión puede no ser sólo la herencia y/o hábitos de vida inadecuados, sino presión en el sistema nervioso a nivel cervical. Por lo tanto, la hipertensión no sería la enfermedad sino el síntoma. Un efecto de un mal funcionamiento del sistema nervioso.

El quiropráctico detecta esas desalineaciones cervicales que presionan el tallo cerebral y alteran el funcionamiento del corazón y las corrige. Así permite entre otras cosas, que la comunicación entre el corazón y el cerebro se dé sin dificultad.

Cuando esto es así, el corazón puede funcionar al máximo de su potencial enviando sangre oxigenada a todas partes del cuerpo y adaptando su ritmo y fuerza de contracción fácilmente y a cambios posibles de presión arterial.

Tomar pastillas para regular la presión arterial equivale a tapar el problema real. La Quiropráctica puede solucionarlo de raíz.

La quiropráctica, alineando las cervicales, se ocupa de que el tallo cerebral esté libre de presión y pueda trabajar al 100% para tener un corazón sano.

Estudio: El ajuste de la 1ª cervical reduce la presión arterial

Las anomalías anatómicas de la columna al nivel del Atlas (primera cervical) están asociadas con una disminución del aporte sanguíneo en la médula espinal y en el tallo cerebral y con un aumento de la presión arterial. Este estudio, realizado sobre 50 pacientes con hipertensión, compara varios métodos de cuidados: m edicamentos, placebos y Quiropráctica. Las correcciones manuales o ajustes vertebrales de esta zona han demostrado ser muy eficaces para la reducción de la hipertensión.

El estudio concluye que los ajustes quiroprácticos reducen y estabilizan la presión arterial.

Fuente: Bakris G, Dickholtz M Sr, Meyer PM, Kravitz G, Avery E, Miller M, Brown J, Woodfield C, Bell B. PMID: 17252032 [PubMed - indexed for MEDLINE]

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Quiropráctico Juan AlonsoQuiropráctico Juan Alonso. Graduado en quiropráctica por la Universidad de Palmer en Marzo de 2001, y fisioterapeuta colegiado en España.

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