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Antibiótico: ¿amigo o enemigo?

Antibiótico: ¿amigo o enemigo?

En biología, un antibiótico es una sustancia química producida por un ser vivo o derivado sintético. Por ello, y a bajas concentraciones mata o impide el crecimiento de ciertas clases de microorganismos sensibles, generalmente bacterias. Los antibióticos se utilizan en medicina humana, animal u horticultura para tratar infecciones provocadas por gérmenes.

El supuesto objetivo del tratamiento con antibióticos es conseguir una concentración del medicamento en el foco de la infección que sea superior a la mínima concentración capaz de inhibir al microorganismo.

Mecanismo de acción

Algunos antibióticos ejercen su función en regiones y orgánulos intracelulares por lo que son ineficaces en bacterias que contengan una pared celular. Otros pueden lesionar directa o indirectamente —al inhibir la síntesis de los constituyentes— la integridad de la membrana celular de las bacterias y de ciertos hongos, mientras otros actúan bloqueando la síntesis del ADN, ARN, ribosomas, ácidos nucléicos o las enzimas que participan en la síntesis de las proteínas, resultando en proteínas defectuosas.

Producción comercial

No fue sino hasta 1941 que Florey y Chain desarrollaron métodos para producir penicilina comercialmente para uso humano. Puesto que la Segunda Guerra Mundial estaba en pleno apogeo, los esfuerzos de producción de penicilina se enfocaban a la distribución entre los soldados aliados. Poco antes de finalizar la II Guerra Mundial, la penicilina ya se había vuelto comercialmente al alcance del público en general.

Si bien algunos de los antibióticos más empleados son producidos naturalmente por microorganismos (como la penicilina), se han realizado esfuerzos de biotecnología para incrementar la productividad y el rendimiento de las cepas empleadas. De este modo, las cepas comerciales empleadas en la actualidad producen 40.000 veces más antibiótico que el aislado original de Fleming. Hacia finales de la década de 1960, los investigadores descubrieron que las bacterias crecían mejor en el espacio exterior. En las condiciones del espacio los microorganismos hasta ahora evaluados son capaces de producir más antibióticos, hasta un 200 % más, que las mismas especies lo hacen en las condiciones de la Tierra.

El número de antibióticos conocidos ha aumentado desde cerca de 500 en 1960 hasta más de 11 mil en 1994, más de la mitad producidos a partir de especies de Streptomyces. Otros microorganismos productores de masivas cantidades de antibióticos incluyen hongos filamentosos y actinomicetos distintos al Streptomyces y Actinomyces.

En 1945 se obtuvieron más de 646 billones de unidades de penicilina. En 1980, el antibiótico más producido era la cefalosporina, seguida de la ampicilina y la tetraciclina: en total se estimaba que la producción mundial de antibióticos ese año superaba las 100.000 toneladas, con ventas en los Estados Unidos de cerca de 1 billón de dólares. En el presente, el mercado anual mundial está valorado en más de 20.000 millones de dólares. El coste de introducir un nuevo antibiótico al mercado, desde su investigación y desarrollo, es de aproximadamente 1,2 billones de dólares. De este modo, en el siglo XXI los antibióticos se producen industrialmente a gran escala y se venden en un mercado competitivo.

¿Os parece de verdad que las compañías farmacéuticas quieren más gente sana? ¿Os habéis pensado alguna vez cual es realmente su primer objetivo?

Abuso de los antibióticos

Las formas usuales de abuso de los antibióticos incluyen la toma de antibióticos para una enfermedad no infecciosa o infección no bacteriana con fiebre, en particular el uso de antibióticos durante una infección viral, como un catarro o una gripe;8 así como la administración incompleta del antibiótico, generalmente debido a que el paciente se siente mejor una vez que la infección comienza a ceder.49 Estas situaciones pueden facilitar la aparición de poblaciones bacterianas que desarrollen resistencia antibiótica.

Un estudio de infecciones del tracto respiratorio encontró que los médicos tienden a prescribir antibióticos a pacientes que se pensaba que requerían del medicamento. Sin embargo, solo 1 de cada 4 de esos pacientes efectivamente los necesitaba. Existen diferentes formas de intervenir, tanto a pacientes como a sus médicos, con el fin de reducir la prescripción inadecuada de antibióticos.

Efectos adversos

Los posibles efectos secundarios del uso de antibióticos son variados y dependen tanto del antibiótico utilizado como del microorganismo diana. Estas consecuencias adversas pueden incluir fiebre y náuseas, así como ciertas reacciones alérgicas. Uno de los efectos secundarios más comunes es la diarrea; ésta usualmente sobreviene cuando el antibiótico perturba el balance normal de la flora microbiana. Este tipo de perturbaciones no son exclusivas del sistema digestivo, pues alteran, por ejemplo, la microbiota vaginal como en el caso de la infección por el hongo Candida (candidiasis). Muchas alergias se puedan desarrollar también, urticaria, eczema etc... La interacción medicamentosa con otros fármacos puede provocar otros efectos secundarios como, por ejemplo, un elevado riesgo de daño de un tendón. También existe la hipótesis de que algunos antibióticos podrían interferir con la eficacia de las píldoras anticonceptivas. Sin embargo no existen estudios concluyentes que demuestren ese hecho.

La filosofía Quiropráctica: el innato vs el adquirido

Desde su nacimiento en 1895, la Quiropráctica proclama que la causa de cualquier enfermedad o malestar está DENTRO del cuerpo, que viene de un desequilibrio interno, de una disfunción de unos órganos o sistemas, lo que lleva a una mala adaptación a los factores externos. Entonces, ¡la curación debe ir de DENTRO hacia FUERA!! Si restablecemos el equilibrio interno, el cuerpo vuelve a tener el 100% de sus poderes de adaptación y puede curarse a sí mismo.

EL PODER QUE HA CREADO EL CUERPO CURA EL CUERPO...
¡NO OCCURE DE NINGUNA OTRA MANERA!

Con los ajustes vertebrales, el doctor en quiropráctica ayuda a restablecer la conexión entre el cerebro y el resto del cuerpo, para ayudar al propio cuerpo a curarse SOLO, desde dentro hacia fuera... no hacen falta sustancias externas!!!

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Quiropráctico Juan AlonsoQuiropráctico Juan Alonso. Graduado en quiropráctica por la Universidad de Palmer en Marzo de 2001, y fisioterapeuta colegiado en España.

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